por vez primera en toda su discografía astrud ni crecen, ni avanzan, ni se expanden. tú no existes no visita lugares en los que no hayan estado antes, no nos muestra nada nuevo y tal vez por ello es por lo que para muchos (entre los que me incluyo) el cuarto álbum del dúo se convirtió en una pequeña decepción.
pero ha pasado ya un año y dos discos de hidrogenesse desde su publicación y retomarlo es una experiencia realmente positiva. el miedo que tengo remite a kraftwerk y a gran fuerza por igual, el vertedero de sao paulo es un hit en toda la regla, acordarnos otro incluso mayor (que además parece escapado de mi fracaso personal), minusvalía tiene la fuerza de performance, los otakus logra algo que habitualmente no está destinado a la música, generar ternura... y así todo un álbum que es más de lo que yo pensaba que era.
y líricamente estamos en el mismo punto. en general, escenarios ya transitados, canciones que parecen hablar de una cosa pero en realidad lo hacen de otra y vertederos que solo son eso, vertederos. todo correcto pero nada nuevo, en principio. porque de entre todas las canciones, una, la mejor letra de amor del año pasado, noam chomsky, se adueña de toda la inspiración del disco. esa imcomprensible (¿e injustificada?) sensación que es el enamoramiento, retratado en las inseguridades de un personaje de la importancia de noam chomsky; capaz de tirar a la basura ideales, teorías, conferencias y toda una carrera llena de aciertos por un paseo por el cauce del turia. una historia que vuelve a situarlos donde nadie más está. en el universo astrud que siempre termina enganchándonos. aunque en esta ocasión costase un poco más.
7/5/08
especial astrud 08: tú no existes 2007 (sinnamon)
especial astrud 07: ya sois portada de rockdelux
La performance se había acabado. Quedará sin duda como la época más experimental y más esperpéntica de un dúo de aquí en muchísimo tiempo.
Este periodo (digamos experimento) no sólo supone el increíble "Performance" en sí, sino también la edición de "Un mystique determinado" (Austrohúngaro, 2003), la BSO marciana de la no menos marcianada a modo de película de Carles Congost y el CD-EP de anticipo (los privilegiados en madera, los menos privilegiados en digipack) "Todo nos parece una mierda" (Sinnamon, 2004), que elevó a Genís y Manolo a un pedestal al que nadie se había atrevido a auparlos hasta ese momento, pero que todo el mundo parecía hacer entonces.
astrud en persona por alicia aguilera para promociónYa no eran cursis como se habían empeñado algunas voces a finales de los 90, ya no llamaban tanto la atención como con "Gran fuerza" (Chewaka – Virgin, 2001) a pesar de que se declaraban seguidores de Pombo o de Beckett, ya se les podía sacar en portada de cualquier publicación ya fuera cool, no cool o periódico. Ya eran historia.
Estaba claro, el reconocimiento masivo había llegado, lo que provocó la explosión colectiva de unos ASTRUD en momentos álgidos, hiperactivos y absolutamente epatantes allá donde fueran. Juntos llegaron los conciertos "marginales" (hasta se atrevieron con hacer contraprogramación al FIB), el aumento de la formación de ASTRUD (ya no eran un dúo, ahora eran un grupo con todas las de la ley), la gira más extensa que puedan recordar (hasta salieron de España).
Y lo más chocante de todo, ya no estaban en una multinacional, el omnipotente sello independiente barcelonés Sinnamon se había apoderado (se entiende) de ellos y las cosas parecían ir mejor que nunca para Manolo y Genís.
Pronto saltaba la noticia, ASTRUD iban a publicar un recopilatorio, y no precisamente un disco comercial al uso con una selección de las mejores canciones editadas por el dúo estático. No, la cosa tenía miga, se titulaba "Algo cambió" (Sinnamon, 2006) Algunas versiones, algún que otro tema inédito, versiones de temas absolutamente inencontrables... hasta 23 cortes de una carrera imparable con la que ya hasta se podía soñar.
Y cuando menos lo esperábamos, llegó el cuarto disco...
2/5/08
especial astrud 06: performance 2004 (sinnamon)
performance (junto con el single con vocación de mini-lp todo nos parece una mierda) es el salto definitivo a ese universo hasta entonces desconocido que pasó a llamarse astrud. nadie puede dudar ya de ellos, porque desde las castañuelas o los coros de su primer single hasta el final apoteósico que es todo da lo mismo, nada te parece haberlo escuchado o vivido antes. como quien entraba por primera vez en un cine cuando entrar en el cine era algo importante.
y es que el tercer cd de astrud fue un disco doblemente sorprendente, por lo que era y por venir de una banda que ya habían crecido tanto que pensabas que ya no podían sino mantener su estatus de imprescindibles sin superarse más aún. pero no, lo volvieron a hacer y a lo grande. cd, masaje, he vuelto o todo da lo mismo los muestra plenamente conscientes de que ya no tienen que buscar la fácil melodía pegadiza, sino escarbar en ese universo que empezó a gestarse con somos el uno para el otro o mentalismo. al fututro o quedamos así son mitad fracaso personal y mitad gran fuerza. y las letras no pueden compararse con uno ni con otro porque, simple y llanamente, no tienen comparación ni con esos ni con ningún otro disco publicado en los últimos veinte años.
y por si fuera poco, si a las miles de razones objetivas que puede tener performance le sumas la de que este cd se convirtiera para mí en ese momento en la vida en el que decides que ya no es necesario comprar una copia de cada disco para cada uno, sino que una para ambos es suficiente, pues ya solo queda plegarse hasta el punto de que llevo ya cuatro años con el reloj cambiado de mano para que no se me olvide que existe performance.
30/4/08
especial astrud 05: mentalismo
entre mi fracaso personal y gran fuerza pasaron tres años, los mismo que seguirán pasando, desde el principio y de momento hasta el día de hoy, entre disco y disco. pero lo sorprendente, más que el tiempo fueron las formas. el segundo cd de astrud sorprendía a todos porque mostraba a unos astrud diferentes, menos evidentes, más complejos, y tan, tan personales que volvían a liarla y a liarnos hasta el punto de que el propio manolo nos lo tuvo que explicar en la entrevista que nando cruz le hacía en el rdl de diciembre de 2001: “ahora nos hemos dado cuenta de que somos únicos y que da igual que lo hagamos bien o mal porque solo lo hacemos nosotros”. una frase incontestable que incluso utilizó jordi bianciotto para cerrar su crítica del disco explicando que “siempre han sido únicos. pero ahora, además, son buenos”.
astrud según amaya para la página de la nadadora
en cualquier caso, chewaka volvía a apostar por ellos, aunque supongo que con menos interés, dado que astrud ya no son lo que se vendió en el disco anterior. les aceptó una canción tan poco radiable pero tan inmensa como mentalismo como adelanto del cd, aunque, eso sí, en una versión diferente y algo recortada respecto a la de gran fuerza, y les publicó además un segundo single con la boda.
de todas formas, la realidad es que astrud no son grupo de multinacional (hay que recordar que chewaka era en realidad un subsello de virgin), pero tampoco de un pequeño sello indie. por eso la aparición unos años después de ese híbrido que es sinnamon les vino de perlas. los ficharon y se volcaron hasta el punto de que su primera referencia, ya en 2004, fuera un ep de seis temas presentado en caja de madera que no solo sorprendía por su envoltorio. hay un hombre en españa es la demostración de que astrud, además de buenos y únicos, son también inclasificables. una de esas canciones que sacan a una banda por la puerta de los príncipes y le justifican un hueco en el olimpo de los dioses. una canción que primero descoloca y después enamora.
pero ellos, en vez de aprovechar esa autopista hacia el cielo, se andaban dedicando a hacer conciertos improvisados en avenidas, plazas o bocas de metro. apariciones casi por sorpresa que avisaban poco antes en la web de austrohúngaro y que los situaba en una posición que no ha tenido ni tendrá comparación en el panorama nacional.
cuando aparece performance, el tercer álbum, ya está todo el camino hecho, un camino cuyo destino estaba escondido en un pasaje de esperando a godot.
especial astrud 04: gran fuerza 2001 (chewaka-virgin)
Pues sí, tengo que confesar que yo fui de esos que se quedaron satisfechos nada más escuchar “Gran Fuerza” (Chewaka – Virgin, 2001), el segundo trabajo de ASTRUD.
Quizá todo fue porque entre los que los tacharon de incomprendidos y los que los vilipendiaron a más no poder tras su debut hubo otros, los menos, que se empeñaron en asociarlos a la por entonces emergente ola de lo que dio en llamarse tonti-pop (por echar unos dardos: Los Fresones Rebeldes, La Monja Enana, Meteosat...) Y aquello me llegó. ¿Pero es que nadie se dio cuenta de que Manolo y Genís estaban en el futuro y sin miedo a él mucho antes que el resto?
Pues no, nadie se estaba dando cuenta de que aquella “Gran fuerza” no era ni de gravedad, ni magnética, ni mucho menos física, era el efecto ASTRUD, sin más, dejando boquiabiertos a todos por allí por donde pasaran, consiguiendo un sonido que nadie se atrevía a decir que era propio y no limitándose al chiste fácil en el que bien podían haber caído, sino yendo más allá, ejercitando hasta la extenuación recursos como la metaletra o el retruécano sin llegar si quiera a plantearse si estaban bien utilizados o si eran sencillamente obras maestras.
Para empezar “La culpa” ya lo decía y lo tenía todo, y sólo con pasar hasta el corte 2, “Mírame a los ojos” (¿quién no ha tenido ganas de cantarle eso a la gente que le falla?), ya tenían más que el notable resuelto. Pero había más, se rozaba el sobresaliente con “La última” (¿eso es punk?) y había hasta un corte que les hacía obtener la matricula de honor, “La boda”, cuya versión acústica lo superaba todo y que desde entonces me hace plantearme lo de si el nombre en el buzón de casa queda bien o si llevo mocasines o cordones a la próxima ceremonia. Ya se lo explico yo.
El impacto fue tremendo, creo que la palabra devastadores no se la había aplicado a ningún grupo que no fuera metalero antes, y ellos barrían con eso y con más. Y encima todavía quedaba pensar que “El pianista telequinético” se había quedado fuera, que hasta ellos eran humanos.
Sí, es mi disco favorito de ASTRUD, ¿cómo no? Lo siento, he perdido el hilo.
29/4/08
especial astrud 03: mi fracaso personal 1999 (chewaka-virgin-acuarela)
El primer disco de astrud es uno de esos de los que siempre estamos echando de menos.
No importa que luego sacaran un gran Fuerza que a todos nos dejó satisfechos, ni un performance para reinventarse luego (de tú no existes hablamos pasados unos años). “
Mi fracaso personal es todo eso que Jesús Llorente (primer punto de partida de toda esta historia) quería expresar en la critica de una semana en el motor de un autobús de Los Planetas en el rockdelux 152 que todos recordamos. Tras asimilar todo lo que contiene el disco, uno siente la necesidad de salir volando por la ventana. Los Astrud que vemos aquí, para bien o para mal, no nos los hemos vuelto a encontrar en otra ocasión.
Las letras pedantes, los cambios caprichosos en los ritmos de Genis, sus pintas, todo lo que rodea al primer impacto de Astrud queda en la memoria como algo único. Esos dias que desde el momento en que están pasando, sabemos que no se volverán a repetir. Otros diferentes sí, pero ésos no.
La nostalgia del futuro o algo inverso.
27/4/08
especial astrud 02: astrud ep, astrud 1997 (acuarela)
cuatro canciones que solo ayudan a intuir lo que van a ser astrud. el sonido no es el mejor, las programaciones no están a la altura de lo que vendría, el diseño de la portada es más bien simplón... pero aquí ya hay dos auténticos hits: la historia del superhéroe que no tiene las fuerzas suficientes para declararse en superman y no estaría mal no tener que saber qué es lo que va a pasar, el tema que al poco sería releído (y mejorado) en mi fracaso personal. además, una pequeña balada que mantiene el nivel (es normal) y la extraña last time, que no sabes hacia donde pretende ir pero que al final termina enamorando.
podría pensarse un poco apresurado, astrud aún no habían hecho más que nacer, pero jesús llorente dió en el clavo dando a conocer al dúo, que pronto se convertiría en el primer (después llegó el fuego amigo de chinarro) grupo de acuarela en fichar por una multinacional, con estas cuatro canciones a las que poco después se les sumarían lemongirl y algo cambió (la autobiográfica versión de pulp) en la edición del sello norteamericano sealed feated.
empezamos de cero, pero a lo grande.
especial astrud 01: esto debería acabarse aquí.
uno de los motivos para los que creé la página de la nadadora (otro, el de poder contar con una entrevista a javier aramburu la admito imposible desde el principio) se hizo realidad aquí, aunque solo fuera por email. ahora todo ha cambiado y la página se ha convertido en un blog que permite menos cosas pero da más libertad para otras.
de todas formas, algo como lo que presentamos a continuación ya lo hicimos con migala en este especial que supuso tanto esfuerzo (no sé si en balde, no sé si en realidad interesa a alguien más que al que lo escribe) que me prometí no repetir. pero, en los próximos días y a partir de ya, en el blog de la nadadora este especial sobre astrud, que tiene un principio claro pero no sabemos exactamente como terminará.
astrud según juanjo sáez para rockdelux
prólogo, perdiendo trenes.
el tercer día de la edición de 1998 de benicàssim actuaban astrud en la carpa pequeña. cuando llegué al recinto habían terminado ya, pero no me importó porque entonces aún no sabía lo que manolo y genís iban a significar para mí y que hasta casi diez años después no lograría verles en directo. pero este prólogo no necesita ser 100% autobiográfico. así que imaginemos una carpa donde el sudor goteaba por las lonas, dos músicos encima del escenario, cientos de personas escuchando lemongirl y una en concreto, yo, descubriendo a una banda tan particular como importante.
ya tenemos un punto de partida, ahora solo queda continuar.
rockdelux se vuelve a equivocar.
“manolo y genís se han convertido en un fenómeno mediático sin parangón desde los primeros ochenta que merece ser tratado como tal. son diferentes, sí, pero no por su capacidad para provocar pasiones desaforadas u odios encontrados, sino porque se hallan en la mejor disposición para lograr el éxito masivo”
esto escribía ramón acín para el reportaje-entrevista sobre astrud aparecido en el rockdelux de mayo de 1999, donde también se incluía la crítica de su primer álbum en la que se le tachaba de ser un disco de tecno-pop sin estribillos que no contagia. un error bastante generalizado, tal vez debido a la labor de promoción del sello, que hizo que mi fracaso personal se valorase como lo que no era, un disco creado para triunfar en el mainstream.
así, los estribillos (que sí que los había, y de qué nivel) se hacían difíciles de digerir en las radiofórmulas, las programaciones se atragantaban y las letras se aturrullaban en el cerebro. pero claro, es que el debut de astrud con chewaka no era lo que muchos pensamos que era. probablemente ni lo que el propio sello se imaginó cuando pagó 5 millones de pesetas a jesús llorente por los derechos del grupo.
astrud eran especiales y nosotros no sabíamos valorar cuanto. sorprendían tanto que las revistas cometían el profundo error de colocarlo junto a bandas como meteosat, los fresones rebeldes y la monja enana. había que situarlos y no sabíamos cómo. había que decidir cual iba a ser su público y no lo teníamos claro. había que ponerles una etiqueta pero todas se les quedaban pequeñas. había tantas cosas pendientes con ellos que no supimos acertar casi nadie. con lo fácil que hubiera sido dejar de complicarse la vida y limitarse a disfrutar de uno de los mejores discos del momento.
y lo mejor es que esto era (es) solo el principio.