30/4/08

especial astrud 04: gran fuerza 2001 (chewaka-virgin)

Pues sí, tengo que confesar que yo fui de esos que se quedaron satisfechos nada más escuchar “Gran Fuerza” (Chewaka – Virgin, 2001), el segundo trabajo de ASTRUD.

Quizá todo fue porque entre los que los tacharon de incomprendidos y los que los vilipendiaron a más no poder tras su debut hubo otros, los menos, que se empeñaron en asociarlos a la por entonces emergente ola de lo que dio en llamarse tonti-pop (por echar unos dardos: Los Fresones Rebeldes, La Monja Enana, Meteosat...) Y aquello me llegó. ¿Pero es que nadie se dio cuenta de que Manolo y Genís estaban en el futuro y sin miedo a él mucho antes que el resto?

Pues no, nadie se estaba dando cuenta de que aquella “Gran fuerza” no era ni de gravedad, ni magnética, ni mucho menos física, era el efecto ASTRUD, sin más, dejando boquiabiertos a todos por allí por donde pasaran, consiguiendo un sonido que nadie se atrevía a decir que era propio y no limitándose al chiste fácil en el que bien podían haber caído, sino yendo más allá, ejercitando hasta la extenuación recursos como la metaletra o el retruécano sin llegar si quiera a plantearse si estaban bien utilizados o si eran sencillamente obras maestras.

Para empezar “La culpa” ya lo decía y lo tenía todo, y sólo con pasar hasta el corte 2, “Mírame a los ojos” (¿quién no ha tenido ganas de cantarle eso a la gente que le falla?), ya tenían más que el notable resuelto. Pero había más, se rozaba el sobresaliente con “La última” (¿eso es punk?) y había hasta un corte que les hacía obtener la matricula de honor, “La boda”, cuya versión acústica lo superaba todo y que desde entonces me hace plantearme lo de si el nombre en el buzón de casa queda bien o si llevo mocasines o cordones a la próxima ceremonia. Ya se lo explico yo.

El impacto fue tremendo, creo que la palabra devastadores no se la había aplicado a ningún grupo que no fuera metalero antes, y ellos barrían con eso y con más. Y encima todavía quedaba pensar que “El pianista telequinético” se había quedado fuera, que hasta ellos eran humanos.

Sí, es mi disco favorito de ASTRUD, ¿cómo no? Lo siento, he perdido el hilo.

4 comentarios:

  1. reconozco que me costó entrar en "gran fuerza", pero una vez dentro ... vaya gozada de disco, es una maravilla.

    para mi al menos, resultó ser el último punto de enganche con astrud, a partir de ahí .. no acabo de pillarles el truco ...

    me compré el single de madera que me gustá, pero de ahí en adelante ...

    ah, y el single de madera es una gozada de artwork, pero tenían q haber puseto algo donde va el cd para q no se rallase!!

    ResponderEliminar
  2. pues sí que tienes razón en lo del single. ¡el mío estaba lleno de serrín!

    por cierto, fue un diseño muy moonpalace. aunque con el presupuesto cambiaron el cartón por la madera.

    ResponderEliminar
  3. jejej
    :)

    la verdad es que cuando lo compré, le daba vueltas a la caja pensando "como puedo hacer esto, pero sin pasta" :)

    ResponderEliminar
  4. una absoluta maravilla. Uno de los mejores discos españoles de la última década. Recuerdo que en un concierto para tratar de salvar aquella experiencia entre moderna y chorra que era la revista pistas (algo así como la respuesta madrileña a Ab) tocaban Astrud y baxendale. Yo estaba enamorado de Astrud, y entonces decidieron presentar dos canciones de su inminente single. Dijeron: esta es la cara b. Tocaban "Teclista telequinético". Tras ella tocaron la cara A, "mentalismo". nadie en la sala pensó que aquello era otra cosa que una broma y que el single sería "teclista...". Pero ellos estaban por encima del bien y el mal y los que no nos enterábamos éramos nosotros.
    La mayoría de las cosas que siguieron a eso son una pena (los dos siguientes discos, la mayoría del mysticque determinado, Hidrogenesse en un 90%), pero nadie quita que en unos pocos años clavasen dos discos y un par de ep, además de algunas canciones sueltas que ya son historia del pop español.

    ResponderEliminar