29/11/11

lo que vi del primavera club madrid 2011 (viernes)

el que escribe esto no se maneja a la perfección por madrid. si además le surgen problemas fruto de su vida laboral que le acortan su números de días posibles en la capital (por la cosa de los días me quedé sin ver a veronica falls o a spectrals) y otros como que ponen el lugar de intercambio de entrada por pulsera en un sitio ajeno a todo y una de las salas a 30 euros de taxi de donde me hospedaba, el resultado es solo un puñado de conciertos entre viernes y sábado del primavera club 2011 en los que hubo para todo

el viernes llegué a la puerta del siroco justo cuando cerraban su último drone la pareja mesiánica de barn owl. el showcase del sello thrill jockey se abría con estos dos y continuaba con thank you, un grupo que bien, que vale, que podría tener su gracia y su actitud, a pesar de la cara de se-me-ha-olvidado-comprar-mortadela-en-el-mercadona de su frontman, pero que no tienen canciones, que al fin y al cabo es lo importante. sin más. la noche se cerraba con otra pareja, high places, con el reciente original colors bajo el brazo para presentar. el dúo de brooklyn formado por rob y mary llenó de elegancia una sala llena a la mitad y de una bruma electrónica que vino a la perfección para la selección de canciones que hicieron. ese vídeo hipnótico con un plano fijo de un cactus con diversas iluminaciones hizo el resto

escaleras arriba (¿de verdad que cada año no es un piso más arriba?) llegamos a la sala de columnas del círculo de bellas artes para contemplar con nuestros propios ojos la debacle. lo de gary war sonaba a broma ya desde el principio: el tío solo con una guitarra y un micro intentando cantar sobre unas estruendosas bases electrónicas que lo tapaban todo. imposible descifrar qué era aquello, aunque a veces llegaban ecos de algo que podía recordar a un émulo de ariel pink. pero lo del neoyorquino quedó en anécdota a raíz de lo que minutos después haría con sus santos cataplines el señor john maus. vale sí, rubito con pinta de hulk hogan, tienes un disco bueno, pero eso no te da derecho para subirte a un escenario y descojonarte de la gente. el tío ponía su disco (las que no le gustaban se las saltaba directamente) y por encima berreaba y pegaba botes espasmódicos de un lado al otro del escenario. sí, es cierto que nos habían hablado de lo de su karaoke, pero una cosa es una cosa y esto era un pérdida d tiempo. me fui a casa con cierta indignación

(la foto del círculo es de mariano regidor para primavera sound)

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