26/10/09

all the pleasures of the world, crayon fields (chapter music) 2009

no conozco mucho de la escena musical australiana. es como si las antípodas estuvieran realmente más lejos que el resto de los paises del planeta. lo que allí sucede parece quedar ajeno a mí, disuelto entre los miles de kilómetros que nos separan.

y de entre lo mucho que se me había escapado en la distancia se encontraba el álbum de debut de crayon fields, esta banda de melbourne que publicó en 2006 animal bells. así que ahora, en un ejercicio de puesta al día, reviso en internet lo que se escribió sobre aquel cd y aparecen nombres como byrds, beach boys o zombies. recuerdos de los inicios del pop con nombres clásicos siempre repetidos. pero estas son referencias que chocan con lo que yo escucho ahora en su recien estrenado all the pleasures of the world. porque sí, los componentes de crayon fields podrían haberse empapado de aquella música, pero el primer lugar al que me llevan sus nuevas canciones está mucho más cercano en el tiempo, a solo una década, la que ha pasado desde que luke haynes hiciera historia antes de ir disolviéndose primero con blackbox recorder y después en solitario. y, concretamente, la voz de su cantante me sitúa en los momentos más relajados de la discografía de the auteurs, una de las, sí, bandas más reivindicables de los noventa.

con esta primera impresión es fácil imaginar que la sorpresa al descubrirles ha sido de lo más positiva. pop relajado, cantado con una arrastrada belleza que recuerda al músico de lengua viperina, y reminiscencias a décadas pasadas. un intento, acertado, de encontrar lo bello sin aspavientos ni exceso de épica, como lo deberían poder seguir haciendo the go-betweens o lo sigue haciendo robert forster. como solo lo consiguen los grandes.

y no debería citar ningún tema en concreto porque todo el disco me tiene encantado, pero take me where the light isn't cruel o dissapear me parecen dos de las canciones más hermosas que he escuchado en meses. de hermosura nada obvia, que solo se encuentra a la segunda o tercera mirada y da la impresión de ocultarse bajo una capa de timidez o un exceso de sencillez. que te exigen una mayor dedicación, pero que, al final, consiguen quedarse donde la mayoría pasan como un autobús de una línea diferente a la tuya. como todo un disco que lleva visos de acomodarse cerca de mis favoritos.

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