17/5/08

recordando discos, songs of leonard cohen 1967

ahora mismo tengo en mente el día que me llevé así duele un verano de la tienda de green ufos en dr. letamendi, pero no la primera vez que escuché a leonard cohen. supongo que será porque el canadiense andará alojado en ese trozo de la memoria donde se cuelan los recuerdos que parecen estar ahí de siempre, como el tono de voz de tus familiares, los discos de paco ibáñez o serrat y el tapizado del sofá de tus padres.

en realidad desconozco si escuché suzanne o sisters of mercy en mi infancia, pero tengo la sensación de que más de una noche curé mi insomnio con ellas. porque solo la edad te hace comprender que las canciones del hombre del abrigo azul no son nanas sino dolorosos trozos de vidas incompletas, y es entonces cuando ya no te dejan dormir. como ocurre (u ocurría, vaya si ocurría) con the gurb song, the whale o lost of defenses.

y no descubro nada si confieso que mientras escribo esto están sonando las canciones de songs of leonard cohen, que se escapan mientras yo hago un esfuerzo para intentar explicarlas hablando en realidad de lo que no iba hablar. porque los discos, las canciones, los conciertos y todo, absolutamente todo, no son en el fondo más que excusas para hablar de uno mismo. y no sé por qué siempre escojo para ello discos tristes, aunque ahora mi vida esté en un punto bastante lejano de ese lodazal que era hace unos cuantos años, cuando los discos de migala, las canciones de will oldham, los conciertos de la casa azul y las penas de mark spitz. y no sé bien por qué de todos, de casi todos, el debut de leonard cohen es mi favorito. bueno, supongo que porque el disco es la hostia.

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